Recientemente en Barrapunto apareció una noticia acerca del lanzamiento de una nueva aplicación de Mozilla que poco a poco va ganando adeptos: Songbird .
En cualquier caso, lo interesante no es esta aplicación, la cual ni siquiera he probado, sino la discusión que generó acerca de las opiniones de la gente sobre reproductores de música en Gnu/Linux.
En la discusión se aprecian tres factores importantes: memoria, características y usabilidad.
Por memoria, parece que Songbird tiene las de perder. Al igual que le pasa a su hermano Firefox y su uso de cantidades ingentes de memoria. Si bien con los ordenadores actuales, una ocupación más o menos grande de espacio en memoria no es razón suficiente como para descartar un producto (a menos que sea “pasarse de la raya”), si que puede ser un problema para gente con ordenadores más modestos en otras partes del mundo donde la tecnología no tiene un precio que la haga accesible al ciudadano medio.
Características es el punto fuerte de AmaroK con muchas de ellas implementadas directamente por el reproductor más la capacidad de ampliarlas mediante plugins. Si bien buena parte de estos plugins son únicamente interesantes para aquellos internautas en la ola de la navegación 2.0. Songbird a su vez incorpora buena parte de esas características que han hecho famosos tanto a AmaroK como a ITunes y provee además de la misma facilidad para los plugins que hicieron interesante a Firefox a los ojos de Internet.
Usabilidad es la razón por la que mucha gente ha abandonado AmaroK a favor de otros reproductores menos conocidos que surgieron en su estela como pueden ser Rythmbox, juK y Listen entre otros. Pero la usabilidad es un concepto que se suele malinterpretar y considerar de una manera tan subjetiva que pocas veces tiene un significado real, sino que más bien expresa una preferencia de gustos a la hora de diseñar interfaces (y con esto me refiero a cuando la gente habla de usabilidad, por norma general, no a la rama de Ingenieria del Software dedacada a estudiarla).
Lo que no deja de sorprenderme es la decisión de las distribuciones recién instaladas a la hora de establecer algunas aplicaciones predeterminadas para algunas acciones en los dos escritorios mayoritarios (es decir: gnome y kde ) las cuales se traducen en los reproductores multimedia Totem y Noatun . Simplemente inexplicable, a menos que sea por ser dos aplicaciones incluidas en el sistema base por defecto de cada escritorio, mientras que otros reproductores de audio no lo están. Aún así, me parece una pésima elección como primer contacto con Linux de un usuario nuevo habiendo mejores reproductores de audio y video en los repositorios.
Yo por ahora seguiré usando AmaroK. Si bien no es el que más cómodo me resulta, sí es el que tiene algunas características importantes para mí. Eso sí, seguiré teniendo en cuenta el resto de reproductores existentes por ahi y echandoles un ojo periodicamente. Sin olvidarme nunca del mp321 y ogg321 para cuando no estoy usando nada gráfico ;)